Con Ramon Nadal Horrach me pierdo porque tiene tanta fuerza y juega con los colores donde destacan los azules y verdes con alguna nota roja y amarilla. Nunca olvidaré cuando estando en Barcelona visite una exposición temporal de Monet y lo que son las cosas de la vida, al dia siguiente ya estando en Palma me invitaron a una casa llena de obras de arte, y de entre todas ellas no le pude quitar ojo a una obra de Ramon Nadal titulada "Jardines de Raixa", me pareció volver a revivir los colores y el juego sútil que tenia Monet, la fusion del agua, la montaña y la vegetacion plagado de todo tipo de azules y verdes. Me quedé absolutamente abducido por aquel paisaje con tanta fuerza. Me acerqué a visualizar las pinceladas, no sé solo puedo decir que muchisímas paletinas enérgicas y muy sutilmente aplicadas, de verdad que no es nada fácil pero él lo hizo fácil.
(Por cierto,también debo decir que me pasó lo mismo con una espectacular puesta de sol de Anglada Camarasa en esta misma casa, me quedé abobado....buff...... mare meva que nivel)
Ramon Nadal, nacido en Palma tuvo ni mas ni menos que a Lorenzo Cerda como profesor y fué discipulo de Bernareggi. En 1940 fué fundador de Escuela de Bellas Artes de Palma. Especializado en Marinas y Paisajes. Posiblemente su mejor étapa fue la década de los 60, con una pincelada muy densa, muy cargada, jugando con la distancia y sobretodo con la experiencia ya no solo de la técnica sino de la vision de alguien que ha vivido mucho. Un auténtico autócrata del impresionismo, jugó con tantos estilos ( principalmente el divisionismo) que personalmente opino que fué lo que le dió ese caracter en la pintura y por ello me atrevo a llamarlo "el incalificable". Un auténtico maestro que los coleccionistas y galerías, no solo del ambito nacional, han sabido apreciar y valorar. Por cierto, un solitario ya que apenas iba a actos sociales, ni a quedadas con artistas (que estaban muy de moda) por lo tanto un perfecto pintor de paisajes.
Suyos y sólo suyos son sus verdes, sus azules, sus colores recalentados, verdaderas explosiones de luz y color que culminan en una apoteosis de ternura y armonía que dan a du obra la grandiosidad del canto del ruiseñor en la fronda primaveral.
Maria de Morro Picornell

